¿corazón o razón?

¿corazón o razón?

miércoles, 23 de julio de 2014

Paracaídas





Y al final me tire, salte de aquel avión dejando mi sueños en tus manos y mi alma atada al paracaídas por si acaso. No miré hacia atrás porque sabía que vendrías, que nos encontraríamos volando. Me empujaste con te quieros y promesas de mentira, guiones de cuentos sin moraleja y fotocopias de carteles teñidos de magia enlatada. Y salté, salté al vacío de un corazón descorchado y con sabor amargo, hice una caída libre al sillón desierto y a la cama ausente, al cepillo inexistente y a mi mano suelta en el paseo de turno. Volé sin rumbo a tus besos suicidas y al vicio de amarte sola por mi cabezonería de querer de todas formas. Vislumbre la tierra redonda y en el horizonte infinito te vi a ti alejarte con el viento. Y aun así tampoco vi aquella señal inequívoca que ni anillos ni pulseras ni promesas eternas significan en tu boca un para siempre. Caí, caí como un peso muerto en aquel barrizal de lágrimas dispersas que me ataban de pies y manos a un paracaídas que no freno lo inevitable. Pude haber muerto aquel día y habría pensado que nos casaríamos de todas formas bailando en un lienzo en blanco que pintaríamos burlando las leyes de lo inexplicable. Pero me dejaste sola maldita cabrona, asustada y malherida. Sonreíste a la cámara mientras mis vísceras suicidas compraban el billete de vuelta a 5 minutos antes de volar al fracaso de tu orgasmo ausente. Me estampe, me estampe literalmente porque no nací para planear a tu lado ni tu naciste para desplegar tus alas en la historia de mi vida. En definitiva, te amé, te amé antes de despegar y a 3000 m de altura, te amé en tierra firme después de haber caído, con anillo incluido y sonrisa de idiota. Te amé de todas las formas y en todos los estados. te amé en directo y en diferido Te amé off de record y en los anuncios, te amé, te amé tanto, que incluso volé y tú, tú sigues actuando.

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